La feria del agricultor: aroma campesino
A Reyes Sánchez y compañeros, acreditados labradores. Al despuntar el día, ya está preparado para emprender la faena. Una fuerza connatural le empuja a disfrutar el gozo interno de conectar con la tierra. Aún con el jarro de café en su diestra, y un pedazo de pan en la otra, se encamina a recoger la cosecha de los últimos días. Debe seleccionarla cuidadosamente y empacarla, ya que en la noche tendrá que llevarla al camión que alquila, para que todo quede debidamente preparado. Podrá dormir unas pocas horas y luego, a eso de las dos de la mañana, trasladarse a su destino final. ¿Su rutina? Levantarse temprano a trabajar; reposar unas horas en la noche pensando en el trabajo, para luego despertar e ir a laborar. Con mucho optimismo, este abnegado y auténtico campesino parte de su humilde casa con el anhelo de vender la cosecha, y traer algo de platita para la manutención de su apreciada familia y su parcela. Es tal la premura, que a veces olvida darle el beso de despedida a sus...