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El trastorno obsesivo compulsivo

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  Me encontraba en una agencia bancaria esperando ser atendido en plataforma de servicios, cuando me llamó la atención ver a un cliente que al ingresar, caminaba con alguna minuciosidad haciendo equilibrio como siguiendo una línea simétrica en el piso. Luego lo observé verificando uno a uno, sentándose, los cinco asientos que estaban desocupados. Pronto vinieron a mi mente, algunas lecturas que había realizado sobre el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Coincidentemente, a los pocos días me reencontré en el consultorio del doctor Carlos García, psiquiatra, con mi viejo y buen amigo Ramiro quien padecía el trastorno y al cual hacía meses que no veía. Ambos sucesos me motivaron a reflexionar y a escribir el presente ensayo, en el cual se incluyen algunas sugerencias que podrían ser útiles a aquellos pacientes que padecen este problema neuropsiquiátrico. Además comprende ejemplos variados de tales comportamientos quizá no incluidos en la literatura especializada, que a distanc...

Los cuatro muleros

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  La mayoría de las personas habrá experimentado el admirable poder que la música atesora para cambiar en instantes el estado de ánimo. Unos cuantos compases de alguna canción de nuestro gusto ya sea clásica, popular, folclórica, rock , jazz , pop, o electrónica, serían necesarios para que específicas áreas cerebrales resplandezcan de quietud con la liberación de los neurotransmisores asociados al placer y al bienestar. Ya dispuestos holgadamente en el sofá, esperando el banderazo de salida con los tímpanos oscilantes y las neuronas auditivas alineadas, el tema musical va infiltrando nuestras membranas corporales, y poco a poco anega de gozo el espíritu. La afección se ha retirado, por lo menos temporalmente, cumpliéndose las palabras del célebre Platón: la música es una herramienta fundamental para moldear el alma.  *** De los cientos de géneros musicales existentes, pareciera que más 2 500, en esta ocasión me quiero referir a la música ranchera mexicana; esa variedad q...

Separación fugaz

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Removiendo estant es en una vieja librería herediana, tratando de reponer algunos títulos que ingenuamente había prestado, pero nunca retornaron a mí, me topé con el clásico universal: “Máximas y aforismos” del eminente poeta libanés Khalil Gibrán (1883 - 1931). Con la portada parcialmente desprendida, lo tomé y con toda quietud, me instalé en un apolillado sillón, bajo la mirada amenazante del propietario, lo que me hizo recordar aquel dicho popular, muy frecuente en los mercados de verduras: “Si no compra, no magulle" . Con el libro entre mis manos y por instinto, quizá en mi condición de hincha devoto de la Madre Naturaleza, mis ojos se posaron en el apartado titulado precisamente “Naturaleza”, en el cual el autor realiza una apología del arte, afirmando que la función de este es descubrir lo poco común que hay en lo más común. Además ironiza cuando dice que pobre de aquel ser que sólo ve en el astro rey, una especie de chimenea para obtener algún calorcito: “Ese es un ...

Pequeño cisma

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De repente se me ha eclipsado el alma. La distingo frágil; frágil y vacía. ¿Cómo reaccionaría el vasto mar si sus aguas serenas fuesen cortadas por un intempestivo bólido una tarde plena de quietud? *** Mi delicado retoño, depositario íntegro de mi tenacidad, evidencia un extraño sentir. Sus pétalos aun dibujándose no pueden desarrollar; la savia no llega a sus conductos. Una confusión en su inocente corazón, lo impide. *** Hasta ahora, las inconfundibles articulaciones de su vocecita de niña, anclaban fluidas, en aquellos extensos aposentos que yo le había separado en mis entrañas.   En ese cofre de recuerdos, guardaba con exclusividad todo lo suyo: cuando estaba junto a mí, airosa, contándome algún secretillo; cuando, con su candor de princesa, acercaba a mi oído su inseparable caracol para que yo escuchara el sonido del mar ; cuando, con sus dientes de leche , mordía por el lado opuesto la golosina que yo degustaba; o como aquel indeleble día, cuando, muy ...

Caos en la ciudad

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  Descansa musa de mis ensueños. Debes cerrar tus hechizantes luceros. La bóveda celeste se muestra inquieta y promete lobreguez total sobre la bulliciosa ciudad, si no disimulas el brillo intenso que emite tu azulina mirada. Incompetente, la luna pronto aparecerá abatida y opacos los astros, como sentencia en caso de tu desobediencia. *** Reposa dama de mis ideales. El telón está próximo a subir. Criaturas nocturnas cautelosas, atriles e instrumentos en mano ordenadas están en el proscenio,         mas no interpretarán partitura alguna, si no detienes tu romanza angelical, cuando fantaseas cabalgando en el lomo de tu Pegaso. *** Noble dama de mis desvaríos La velada estelar con sus cantos, luces,                                pasarelas y coreografí...

Arpegios ausentes

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                                                       Luce silente. Extraña aquellas manos que se deslizaban acariciantes sobre su afiligranado mástil. Ha dejado de estremecerse y de vibrar al unísono con las palpitaciones de su ejecutor. *** Un aciago día, tuvo que escuchar, temblorosas sus manos y en soledad para ocultar su condición, el doloroso informe estampado en un sobre con sello confidencial. Frenético, quiso desconocer su duelo, y por unos instantes, se descontroló. *** De inmediato, anhelando ahogar un clamor embriagador en la lobreguez de su inconsciencia, recordó las secuelas de suprimir pensamientos dolorosos, por lo que de inmediato, inequívoco, buscó amparo en su inseparable compañera. *** Con el esmero de una nueva conciencia, ya más sobrio, si bien confuso, la miró nostálgica...