Pequeño cisma
De repente se me ha eclipsado el alma. La distingo frágil; frágil y vacía. ¿Cómo reaccionaría el vasto mar si sus aguas serenas fuesen cortadas por un intempestivo bólido una tarde plena de quietud? *** Mi delicado retoño, depositario íntegro de mi tenacidad, evidencia un extraño sentir. Sus pétalos aun dibujándose no pueden desarrollar; la savia no llega a sus conductos. Una confusión en su inocente corazón, lo impide. *** Hasta ahora, las inconfundibles articulaciones de su vocecita de niña, anclaban fluidas, en aquellos extensos aposentos que yo le había separado en mis entrañas. En ese cofre de recuerdos, guardaba con exclusividad todo lo suyo: cuando estaba junto a mí, airosa, contándome algún secretillo; cuando, con su candor de princesa, acercaba a mi oído su inseparable caracol para que yo escuchara el sonido del mar ; cuando, con sus dientes de leche , mordía por el lado opuesto la golosina que yo degustaba; o como aquel indeleble día, cuando, muy ...