Sempiterna hermandad
Inspirado en Anavita y Elodia Vega I Juntas, siempre juntas, casi fusionadas como siamesas compartiendo una sola inhalación, un mismo soplo de vida, una misma sangre. Se consideraban, y ufanas lo decían, hermanas idénticas, con una diferencia de once meses. Once meses y dos días. Parecían dos gotas de rocío que penden de una hoja; dos estrellas lejanas con el mismo centelleo; dos briznas de algodón blanco recién cosechado. De las pesadas huellas que exhibían sus rostros atezados, era posible argumentar los incesantes tropiezos propios de una vida carente...