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La bailarina del joyero musical: drama en el escenario [1]

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  A mi pequeña bailarina, de faldita rosa                               A Lilliana María   Ansioso, toma el saquito de pana donde guarda prolijamente la llavecita dorada en forma de corazón, y la introduce en el cofre musical. Como si obedeciese a una trasmisión del pensamiento, la agraciada durmiente, hasta este momento tumbada sobre el aterciopelado paño, sale del coma y animada, se prepara para la exclusiva gala. Antes, su delicado perfil verifica en el cristal reluciente sobre el cual se dispone a ejecutar la coreografía. Está satisfecha con la primorosa silueta que observa. Pareciera reflexionar: “Luzco impecable. Ahora a complacer a mi señor”. Erguida sobre la luminosa pista, aparenta sonreírle airosa al único espectador quien desde su butaca de piel natural, frenético la recibe, le aplaude, le infunde intensidad. Es su perturbado seguidor eterno, que la invoca invariablem...

La Marcha del Príncipe de Dinamarca (1)

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Uno de los temas predilectos de mi colección musical en la sección de música clásica, es una palpitante obra llamada “La Marcha del Príncipe de Dinamarca”. Conocida comúnmente como Trompeta Voluntaria, fue escrita alrededor de 1700 por el compositor y organista inglés, Jeremiah Clarke. Eso de voluntario significa que es una pieza musical escrita generalmente para órgano, que se toca como parte de un servicio religioso.  En este contexto, la marcha fue interpretada en1981 en las nupcias de la recordada y carismática Lady Diana, con el príncipe Carlos.   También ha sido utilizada en filmes, en videos, en miniseries y en documentales de televisión. Así la banda británica Chumbawamba incorporó en su tema “Tubthumping”, un breve fragmento de la citada melodía; y el recordado cuarteto inglés, The Beatles, la integró en el tema " It's All Too Much”. Además, la banda sonora de Vladimir Dashkevich para Las aventuras de Sherlock Holmes y Dr. Watson, se inspiró en esta composición....

El Bolero de Ravel: galardón a la monotonía

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  Cuando escucho el bolero de Ravel, 1   quizás una de las composiciones musicales más famosas del siglo XX, me he preguntado por qué esta obra, con tantos compases repetidos una y otra vez, no cansa al receptor y éste, lejos de abandonarla, más bien continúa escuchándola embelesado hasta el final de los 16 minutos que perdura. Informándome un poco de tal singularidad, pareciera que Maurice Ravel, compositor francés de esa pieza musical en 1928, tenía dos rasgos particulares de cuya combinación pudo haber concebido tal inspiración: era perezosillo a la hora de escribir, y tenía fuerte pasión por marcarse metas y superarlas.   Entonces posiblemente debido a tal indolencia, hizo una melodía que pareciera ser siempre el mismo sonsonete. Escuchando por ejemplo el imperturbable golpeteo del redoblante, se nota que siempre es el mismo de principio a fin (compases que se ejecutan 169 veces a lo lardo de toda la partitura). Y para superar el reto de hacer una creación que fuese...

Hortensia, la gata

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  Con mucha nostalgia, leí en las redes sociales, la noticia del accidente que sufrió Hortensia, aquella amada mascota, compañera y confidente por más de 10 años,  de mi buena amiga y alumna doña Paquita Raventós de Seevers. Conocí a la noble minina, deambulando por la casa de la setentona propietaria: ora en la cocina, ora en el jardín, ya en la terraza, o bien dirigiéndose sosegada, a su edén preferido: el aterciopelado sofá. Además de su pelambre amarillento, negro y blanco y de su esbelta figura, me llamaba la atención su política irreverente, pues con insistente desfachatez, se subía en la mesa para posarse sobre el teclado de la computadora portátil y así exhibir su gallardo perfil. Los minutos pasaban y la senil señora, indiferente a la interrupción de la clase, la miraba con sobrada ternura. Así, la sesión de computación pasaba a un tercer plano y yo, prudente, ocultaba mi percance. Nunca se me ocurrió hacer el más mínimo ademán de bajarla o espantarla, pues de ser así...